Reflexionando
sobre el papel de nuestras bibliotecas
En
estos días hablar de futuro es casi hablar del presente,
razón por la cual es casi obligatorio que las instituciones
analicen, estudien y evalúen su existencia, su pertinencia
en el pasado, en el presente y las formas de permanencia en el
futuro.
Cuando hablamos
de una Biblioteca para el futuro, este análisis debe hacerse
internamente, ubicándose dentro del contexto donde se desarrolla
y con el cual interactúa. Debemos tomar en cuenta los aspectos
tecnológicos propios del trabajo de la biblioteca y de
la información, los cambios en la actitud de la sociedad
en su conjunto y sobre todo del sector de la sociedad donde presta
sus servicios. Tratando de absorber, dentro de lo posible, estos
cambios de actitud hacia los insumos de la vida diaria, la académica
y la profesional; actitudes que se generan hacia la propia información
y la importancia que en nuestro días ha adquirido la gestión
y adquisición del conocimiento.
Una biblioteca
para el futuro no puede generarse únicamente a partir de
la tecnología, aunque sea uno de sus ingredientes principales,
ella debe conservar los elementos esenciales que van a caracterizarla:
organización, conservación y difusión de
los registros del conocimiento. Variará únicamente
la forma de hacerlo y el énfasis será lograr acercar
al usuario a la información, independientemente de la ubicación
y el formato, tratando de crear nuevos productos y nuevas versiones
de los que ya existen que facilitando así la difusión
y acceso a las mismas. Tratando que el procesamiento de la información
propicie un valor agregado a la fuente primaria y a la ficha bibliográfica.
La biblioteca en el futuro-presente nos expone un cúmulo
impresionante de información, poniéndola nuestro
alcance, en gran variedad de formas y medios. Ante tal cantidad
de ofertas, el usuario tendrá una evolución de pasivo
a activo y más aún a interactivo por lo que deberá
precisar para que quiere esa información, en que cantidad
y de que tipo, es decir que los usuarios serán cada vez
más exigentes, más conocedores de la información
y de los medios que ésta representa.
¿ Qué
queremos hacer de nuestras bibliotecas ?